Alto voltaje

Joaquin Rivas, casado, dos hijos, postgrado en Ingeniería electromagnética y especialización en electricidad cuántica. Trece años como jefe en área de ingeniería donde implementó circuitos eléctricos a naves espaciales, docente reconocido en las materias de accionamientos eléctricos y máquinas eléctricas en los Estados Unidos, utilizó artefactos eléctricos para maltratar a sus alumnos, arrestado inmediatamente y condenado a la silla eléctrica.

Una pequeña y conmovedora historia

En pleno verano, Josefina,   señora gruesa de vestido con flores, acostumbrada a las sandalias y calcetines,  luego de sacar todo el dinero del banco  y guardarlo en un bolso de cuero que llevaba sujetado en su grotesco hombro, se sentó bruscamente sobre  la banca  de la iglesia del pueblo y aplastó a una hormiga que acababa de nacer.

El fruto de la lectura

Recién despedido y aburrido del encierro, me refugié en la lectura. Volví a esa biblioteca, grande y oscura, situada debajo de un puente, al borde del río Rímac. Cada vez que devolvía libros alquilados, el pequeño bibliotecario los tiraba a un gran hoyo donde se mezclaban novelas clásicas, contemporáneas y distintas obras poéticas. El proceso era el siguiente: las hojas se descomponían de manera natural, los gusanos también hacían su trabajo y en un par de días, el lugar emanaba un olor fétido que nadie soportaba. En la parte posterior de los estantes, en un pequeño laboratorio, el minúsculo personaje esparcía semillas en agujeros, luego las abonaba con el material descompuesto, el riego era seguido. A media semana, brotaban dos hojitas; el índice y prólogo, al mes, con más agua, luz y dedicación: los capítulos, tomos y hasta grandes colecciones.

El pozo

Algo le aterraba a aquella niña de blanco al asomarse a ese extraño pozo en medio del bosque. Algunos pobladores comentaban que criaturas aparecen desde abajo, miran e intentan alcanzar tu rostro, otros dicen que en el agua se refleja una bella figura. La verdad es que lo real está del otro lado, la niña e inclusive nosotros somos los que asustamos a los que se acercan a mirar en sus aguas.