Mal del corazón

Beto Carmona, casado por cuarta vez y acusado por haber maltratado a las ex esposas, tomaba tres pastillas al día y con esa medicación se sentía aliviado, aunque igual sentía que el corazón, poco a poco, se le caía. Un lunes, no aguantó más y se dirigió a la clínica, previa pelea a golpes con Roxana, su esposa actual, la enfermera de turno colocó el estetoscopio en el pecho, y, silencio, los latidos los tenía a la altura del estómago, el cardiólogo incrédulo indicó una radiografía abdominal, él y sus colegas quedaron en silencio al revisar la placa contra la luz. Para la siguiente consulta, a los 15 días, luego de un enfrentamiento nuevamente con su esposa, el doctor lo examinó y mediante una colonoscopía observó sorprendido que el corazón ahora se alojaba en el intestino grueso, le recetó un laxante, esperaron el efecto del medicamento, y al final de muchas deposiciones le indicaron que su corazón era una mierda.

Colegas

Alberto y Judith. Ciudad peligrosa. Llovizna. Miradas cruzadas y coquetas en la calle. Ambos voltearon. Uno de ellos se detuvo primero. Ella paralizada y segura. Saludo de mano, conversación breve, abrazo de despedida. La vida siguió igual para ambos, él con una cartera bajo el brazo, ella con un reloj en el bolsillo derecho del abrigo.

Parálisis

Alvarito tuvo complicaciones de salud a partir de los 25 años de edad desde que incluyó en su alimentación una bebida china. La junta de médicos, donde fue internado, realizaron exámenes completos que tardaron 30 años, y sí, efectivamente encontraron una sustancia extraña en la sangre. Después de quedar paralizado parcialmente, universidades americanas y rusas estudiaron la infusión exótica por una década más y hallaron componentes biológicos que inmovilizan las células del organismo. Después de un buen tiempo (algo de 12 años), luego de distintas investigaciones, organismos de salud prohibieron su consumo. Hoy Alvarito tiene parálisis total, y es debido a su edad.

Cayó

Alvaro cayó de la cama. El golpe fue brutal, una gota de sangre quedó en la alfombra, se levantó, sacudió la cabeza y gotas de sangre aparecieron en la pared blanca de la habitación, se recostó asustado, y no recordó más, hasta que, cayó de la cama, se levantó y observó sangre en la alfombra, tembló, observó la habitación manchada de sangre, sé tumbó en la cama, hasta que cayó, sangre en el piso, sangre en la pared, regresó a la cama, cayó, sangre, durmió. Calló.

Comadritas

—Así de rapidito se pasaron 15 años de matrimonio—comentó Filomena Gutierrez.

—cómo se pasa el tiempo comadrita—interrumpió Rosarito, mientras cortaba las hojas secas de los geranios. —¿y cómo se porta mi compadre? —añadió.

 —hace 14 años que me es infiel.

 —cómo lo sabes.

—te conozco ese mismo tiempo.

Reencuentro

Hoy me reuní con mi único enemigo. Nos pusimos al día sobre nuestras vidas, también recordamos peleas, las veces que nos quitábamos la novia, los momentos donde tuvimos un acercamiento sentimental con nuestras hermanas. Obviamente existieron silencios como en toda conversación, pero, sobre todo, carcajadas.

Me dio gusto verlo, al final, tuve que pagar la cuenta, hizo el mismo ademán de rebuscarse los bolsillos, es algo que ya lo había hecho hace muchos años. Salimos, me cedió el pase, abrió la puerta, nos despedimos, se acercó a abrazarme, le correspondí con uno muy fuerte y certero, desvaneció y mientras trataba de encender el auto, los médicos lo subían a la ambulancia.

Alto voltaje

Joaquin Rivas, casado, dos hijos, postgrado en Ingeniería electromagnética y especialización en electricidad cuántica. Trece años como jefe en área de ingeniería donde implementó circuitos eléctricos a naves espaciales, docente reconocido en las materias de accionamientos eléctricos y máquinas eléctricas en los Estados Unidos, utilizó artefactos eléctricos para maltratar a sus alumnos, arrestado inmediatamente y condenado a la silla eléctrica.