Pasaba los días entre trámites y legajos, de un lado a otro, regresando a casa solo para dormir y repetir el ciclo. Harto de mi propia existencia, delegué mi vida en una inteligencia artificial. Esta noche, al pedirle que organizara mi agenda de mañana, se quedó en blanco. Me respondió que no puede; tiene una crisis de ansiedad.


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