Impecable

Sin duda, un gran amigo. Carlos Otoya es incapaz de recordar las fechas importantes. Sabe que nació un 14 de enero, pero olvidó el cumpleaños de su madre. Tampoco sabe si su padre falleció un 21 o un 23, ni si su tío Ernesto murió uno o dos días después. Anotar los días no le sirve; siempre pierde los papeles. Sin embargo, la vida tiene un extraño sentido del humor: desde hace tres años se gana la vida en un laboratorio farmacéutico, registrando con precisión milimétrica la fecha de vencimiento de cada medicamento.

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