Ya casi

Sus pasos eran veloces, rítmicos, tamborileando la urgencia de su mente contra el pavimento. Llevaba dándole vueltas a la reunión toda la semana, imaginando cada frase, cada mirada de comprensión. Al fin, frente a la dirección indicada, contuvo el aliento y tocó. «¿Aquí es la reunión de ansiosos?», soltó, casi sin aire. «No, es la semana que viene», le dijo una voz tranquila. El mundo se le vino abajo. Giró para irse, masticando su frustración, cuando desde adentro la voz remató: «¡Pero pasa, ya llegaron todos!».

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