Todos me llaman El Norteño. Mi padre insiste en que, apenas nací, me llevaron al sur, pero eso da igual: nací en el norte. Dicen que los del norte son más felices que los del sur, aunque para mí eso es subjetivo. Conozco gente feliz en ambos lados. Yo me considero feliz y ya me da igual si soy de arriba o de abajo, pero como siempre me lo preguntan, toca diferenciarse.
Me casé con una chica del sur; es feliz y nos llevamos bien, justamente porque la conocí en esa latitud. Me dedico a la música y mi banda toca temas alegres, bien norteños. Sin embargo, salvo yo, todos los integrantes son del sur. Para evitar líos e integrar a todos, llamamos al grupo Los Norteños del Sur. A veces, estar en paz consiste en eso: aprender a incluirnos.


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