Búsqueda

Cumplimos diez años de separación y el silencio terminó por consumirlo. Decidida a rastrear su fantasma, viajé a Lima, su ciudad natal. Solo sabía que frecuentaba la movida cultural. Fui a su antigua casa: en ruinas. Busqué a sus viejos amigos: la muerte se los había llevado a todos. La ciudad parecía empeñada en borrarlo.
Agotada de tanto ruido, me refugié en el misticismo ajado del Centro Histórico. Entré en la librería más oscura y olvidada de la calle Quilca. Entre torres de papel viejo y olor a humedad, un anciano de mirada enciclopédica me observó en silencio.
Sobre el mostrador polvoriento, un lomo gastado me robó el aliento: llevaba escrito su nombre completo.
Lo tomé con manos temblorosas y abrí la primera página buscando una respuesta. Allí, en una caligrafía firme y negra, la dedicatoria me devolvió el aire:
«Para Alice: cuando estábamos juntos, yo me sentía respirar. Ahora que te has ido, es una máquina la que lo hace por mí».

Woman sitting on library floor reading a book with emotional expression
A woman sitting on the floor of a dimly lit library reads a book with a tearful expression.

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