La paliza que le fracturó la nariz y el cráneo logró que dejara de acechar a la vecina del 101-B. Dicen que por fin sentó cabeza; ahora trabaja como asistente en una clínica ginecológica.


Menos es más-"Historias completas que se leen en lo que dura un café."
Por Daniel Ramos Ramella
La paliza que le fracturó la nariz y el cráneo logró que dejara de acechar a la vecina del 101-B. Dicen que por fin sentó cabeza; ahora trabaja como asistente en una clínica ginecológica.

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