Marie

– ¿Qué esperas para dormir Tadeo? –dijo Elena, molesta. –No tengo sueño mi amor. –Quiero dormir, debemos levantarnos temprano. ¡Entiéndelo! ¡Apaga esa maldita Luz! –Termino y apago. –Entonces vete a otro lado.  Necesito dormir. –De acuerdo–dijo Tadeo. Sacó unas frazadas del armario y las extendió en el sofá. Se quedó observando su biblioteca, la alumbraba una luzSigue leyendo «Marie»

El hombre de amarillo

  Cruzamos la mirada un par de segundos.  Luego lo perdí de vista. Llevaba una chaqueta amarilla, pantalón verde olivo y botas marrones desamarradas.  Según el servicio de inteligencia, llevaba explosivos en todo su cuerpo. Cruzó dos controles policiales antes de ingresar al metro. Yo seguí para el sur, declaré.   Verónica, una chica irlandesa deSigue leyendo «El hombre de amarillo»

Placer

Cien páginas había leído el día anterior. La rutina de lecturas nocturnas en esta última semana, me habían agotado al extremo de no querer levantarme.   Dejé  los libros en la mesa de noche, dos de ellos  habían estado incrustados en mi espalda. La lámpara había quedado prendida. La apagué. Hoy dictaba un curso de poesía,  pero moría de sueño.Sigue leyendo «Placer»

Marie

– ¿Qué esperas para dormir Tadeo? –dijo Elena,  molesta. –No tengo sueño  mi amor. –Quiero dormir, debemos levantarnos temprano. ¡Entiéndelo! Apaga esa maldita ¡Luz! –Termino y la apago. –Entonces vete a otro lado.  Necesito dormir. –De acuerdo–dijo Tadeo. Sacó  unas frazadas del armario y las extendió en el sofá. Se quedó observando su  biblioteca,  laSigue leyendo «Marie»

Honrarás a tu padre

Justo hoy me sentí mal, lastimado por dentro por una corazonada. Caminé más rápido. Sin proponérmelo, comencé a contar mis pasos, en algún momento sincronizados con los latidos de mi corazón. Me dirigí a la estación del metro. El bullicio era ensordecedor. Busqué protección entre la multitud. Me sentí más seguro rodeado de personas queSigue leyendo «Honrarás a tu padre»