
Cada segundo, cada instante, todo se congela al frente mío, las palomas se detienen con sus alas abiertas al viento, dos mariposas quedan suspendidas al pie de unos pétalos lilas, los geranios tras su fecundación esperan con sus estambres abiertos a las abejas para hacer beber el néctar purísimo de su elaboración, las voces de los niños quedaron quietas retumbando en el espacio, el eco no parece escucharse, quedó todo en silencio, esta quietud me anima a encender un cigarrillo. Pero debo esperar que pase este instante, donde el tiempo y las almas se detienen, el ruido se calla, pero no para siempre, debo esperar que pase. Abro los ojos y las cenizas se las lleva el viento.

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