
Sé que tengo,
pero no tengo nada,
trato de pensar en algo y el vacío me abandona,
caigo en pensamientos: todos en blanco.
Blanco es la pureza, pero también mi pensamiento,
sin odios ni temores,
exploro y pienso en no hacer nada,
dedico mis horas a pensar,
y cuando dejo de hacerlo pienso en los momentos
que volverá a iluminar mi mente
y así volver a pensar.
Éstas líneas son para la claridad y la oscuridad del pensamiento,
por la libertad de poder hacerlo,
durante muchas horas de trabajo,
mientras pueda pensar y hacer lo que realmente me inquieta,
hacerlo por mí y nadie más, en cualquier momento.

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