Seis sentidos

Tocaron la puerta, tres golpes fuertes. Nadie. A pesar de haberse consumido el fuego, olía a leña y podía calentar mi cuerpo. Mordisqueé un trozo de pan, muy dulce. Escupí. Nuevamente el ruido. Abrí. Escalofrío, minutos antes de que suceda.

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