
Una mujer encorvada y vestida de negro, le entregó una manzana brillosa, en donde se reflejaba su maléfico rostro. La muy hermosa joven devoró el fruto, mientras la anciana no le quitaba la mirada de encima.
Pero su muerte llegó a la semana, cuando la anciana dejó de llevarle manzanas a la celda 235.

Deja un comentario