
Apretujé la mano del Alcalde, aceptando la apuesta. Como testigos: la prensa y autoridades. Debía permanecer durante una semana en la antigua Biblioteca. Comentaban la existencia de un ser terrorífico; “el guardián”. Se les había aparecido a cinco bibliotecarios, quienes terminaron, todos, con problemas psiquiátricos e incluso uno de ellos, se quitó la vida.
La primera noche, no pude dormir. Estuve bajo un escritorio, con una ruma de libros y una vela; de la misma manera, permanecí los siguientes días.
Al salir, mi desnutrición era evidente, me rodearon familiares y amigos. Declaré a los medios, no haber visto, ni escuchado, al temido ser. Sin embargo, confirmé la existencia de otros seres: reinas, reyes, dragones, soldados, piratas, sirenas, ballenas, cíclopes, ninfas, y magos.

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