
Desde mi ventana, vi salir a un hombre corriendo y gritando de la casa de al lado, se tapaba los oídos con ambas manos. Luego por la noche, mi vecino comentaba que intentaron robarle su gran campana de oro. La tenía en medio de un gran salón, pero al no poder cargarla el delincuente, intentó partirla con un enorme martillo.

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