Himen y Castigo

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Tu crueldad es el silencio

y tu demérito: la mentira;

Cada aplauso desde afuera

te repugna y me atosiga.

Leo en tus ojos el fracaso

y de mi lengua la desdicha,

el temor es doloroso,

desalmado sin codicia.

Lascivo en el llano

de rodillas a tu vista,

pues encaro mi desvelo

en la sombra del deseo.

Repto  por tu cuerpo

presuroso  y encendido,

carbonizo tus encantos

por los quiebres de tu ombligo.

Una luz fallece desde adentro

como antes y a su modo,

no se apague,  digo tenue

reducido desde el centro.

 

Cerca por tu cerca,

me  empalago con halago

cada salto que te asalto,

me despiertan: tu  gemidos.

Cruzo tu camino

olvidado del  destino

me detengo por error y

lamento  mi caída.

 

Lagrimas de sangre

por el vientre sometido

letrinas de tu sexo

espantados  por delirio.

Noche, día  y  laberintos;

perdido desde anoche,

me despiertan aturdido,

me embadurno con alcohol: pues ya no resisto,

canto al cielo mi dolor: mejor…ya no insisto.

 

 

 

 

 

Una respuesta a «Himen y Castigo»

  1. Cuando ya no queda ni voz
    Nos damos por vencidos
    Ya mañana seguiremos

    Me encantó, un beso

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