Rebelión

Carlos García llevaba dos décadas aferrado al poder. Su gestión, marcada por la escasez de obras públicas y un aumento exponencial de la analfabetización e inflación, había generado un profundo descontento. La población, harta de su mandato, se congregó frente a la Casa de Gobierno, exigiendo su renuncia con carteles y consignas. La ira popular se desató en un violento ataque, destrozando las ventanas y generando el caos en el interior. Sus colaboradores, aterrados ante la magnitud de la revuelta, reconocieron la imposibilidad de controlar la situación. Uno de ellos, con un suspiro, murmuró: ‘Es inútil’. El otro rapidamente comentó:’Pero es el presidente’.

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