Como quitarle un caramelo a un bebé

Sabía quien era. Juana, mi madre, había descrito su apariencia. Delgado, poco pelo y ralo bigote. Se me acercó, parece conocerme. Tenemos el mismo color de ojos, café. Me extendió la mano, rechacé. Se acercó como para abrazarme, cedí. Un abrazo fuerte, sentí sus latidos que sincronizaron con los míos. Cerré los ojos, el me soltó muy rápido, y quedé vacío, sin celular y billetera.

Deja un comentario