Muchos lo vieron pilotear un auto del año, parecía un Corvette, aunque en la foto me di cuenta que era un Maserati. En verano navegaba un catamarán con bandera italiana, se tomaba fotos desde un dron, de inmediato las publicaba, mostrando embarcaciones gigantescas, repletas de mujeres casi desnudas y con trago en mano. Al atardecer, un selfie desde la terraza, al fondo el mar y una piscina. Todo el que entraba al Facebook, opinaba sobre la gran vida de Ariel, “el bocha”, como le decían los dueños de todo lo mencionado.


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