Pasó por su lado, ni lo miró. Años más tarde, lo besó para luego, sellar su unión. Producto del amor, nació Julieta. Fue la mejor alumna del colegio. Estudió arquitectura, como el padre. Se casó a los 23 y engendró dos niñas preciosas. Aquella tarde gris, ambas niñas, dejaron flores de colores en el ataúd del abuelo. La abuela, desolada, ni lo miró.


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