Su desgarrado llanto se oyó a media noche por las calles solitarias de la ciudad. Se quejaba no sólo por hambre y frío, sino también por el olor. Luego, el crujido y unos ligeros movimientos lo hicieron callar.

Menos es más-"Historias completas que se leen en lo que dura un café."
Por Daniel Ramos Ramella
Su desgarrado llanto se oyó a media noche por las calles solitarias de la ciudad. Se quejaba no sólo por hambre y frío, sino también por el olor. Luego, el crujido y unos ligeros movimientos lo hicieron callar.
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