La adivina

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Subí por una vieja escalera de madera y toqué tres veces. Me paré impaciente, manos a los bolsillos y mirando a ambos lados. Quién es, preguntó la gran adivina  con una voz de ultratumba. Ante esa pregunta, me di cuenta al instante que todo sería una farsa.

Una respuesta a «La adivina»

  1. Ya luego preguntaría ¿que necesita? ¿y después quiere que uno les pague? Muy bueno.

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