
Muchas personas no creían lo que le pasaba a Pinocho si faltaba a la verdad. Hasta que un grupo de doctores e investigadores lo rodearon y le preguntaron si su nariz crecía al mentir. Pinocho, en voz alta, negó rotundamente y afirmó simultáneamente con la cabeza. Luego, al quedarse solo, se le dibujó una sonrisa por el engaño.

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