
El ruido incesante de los despertadores, la oscuridad del hogar y el olor a descomposición, alertaron a vecinos, compañeros y amigos. Días atrás, la familia Quiroga, luego de haber acabado con todas las ratas del hogar, había estado brindando con whisky, ron, coñac, y todo líquido que encontraron en botellas.

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