El enigma

Al reverso de mi simpatía,
cargada de soledad miserable,
resopla sin orquesta: la pesadez.
Embriago mi mente de melancolía tánica,
perpleja, soltera y cálida.
Aislado sin oxígeno ni personas
recibo un llamado o mensaje,
me impacienta presionar el okey
para saber si es ella,
pero el misterio ya no me coquetea,
me invade el silencio,
me arropo en el capullo de la oscuridad,
realmente quiero obviar la verdad,
el hecho se enfrenta a mi otro yo,
la última palabra del crucigrama de mi vida está al frente,
pero sigo escribiendo,
escuchando música que me aterroriza,
me revuelve la pelvis una corriente,
ésta escala cada vertebra por mi columna,
formando cubos de dolor
ocasionados por los treinta y tantos años… años que nunca volverán a pasar.

Deja un comentario