Esperó dos horas en el restaurante.
El mozo se acercó:
—¿Desea pedir?
—Sí, más paciencia.
Rieron juntos.
Cuando trajo la cuenta, la paciencia costaba más que el vino.


Menos es más-"Historias completas que se leen en lo que dura un café."
Por Daniel Ramos Ramella
Esperó dos horas en el restaurante.
El mozo se acercó:
—¿Desea pedir?
—Sí, más paciencia.
Rieron juntos.
Cuando trajo la cuenta, la paciencia costaba más que el vino.

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