El camaleón perfeccionó su arte: imitó la textura de la carne podrida.
Cuando abrieron la tumba familiar, lo encontraron respirando tranquilo entre huesos resecos y la sonrisa intacta del abuelo.


Menos es más-"Historias completas que se leen en lo que dura un café."
Por Daniel Ramos Ramella
El camaleón perfeccionó su arte: imitó la textura de la carne podrida.
Cuando abrieron la tumba familiar, lo encontraron respirando tranquilo entre huesos resecos y la sonrisa intacta del abuelo.

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