Lo niego todo

Siempre decía que sí. Y es que, desde pequeño, estaba acostumbrado a prestar mis juguetes y a echar una mano a mis padres y abuelos, así que mi respuesta siempre era un «sí» sin dudarlo. Ahora, ya de viejo, es un «no» sí o sí. ¿Verdad que sí?

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