Batalla

Cada uno sujetaba los extremos de una larga cuerda. Se escuchó un silbido, y comenzó el forcejeo. Por un lado un tipo musculoso y barbudo, miraba fijamente a su contrincante, una ligera gota de sudor le recorría la frente. Del otro lado, Gonzalo, un sujeto delgaducho, lampiño y chimuelo.

La batalla duró solo 3 minutos. El infarto fulminante hizo sonreír a Gonzalo.

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