Colegas

Alberto y Judith. Ciudad peligrosa. Llovizna. Miradas cruzadas y coquetas en la calle. Ambos voltearon. Uno de ellos se detuvo primero. Ella paralizada y segura. Saludo de mano, conversación breve, abrazo de despedida. La vida siguió igual para ambos, él con una cartera bajo el brazo, ella con un reloj en el bolsillo derecho del abrigo.

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