Amor por dinero

Amarrada al volante, sin poder hacer nada, no le quitaba la mirada al maletín. Yo, con todas la de ganar, apuntaba la cabeza de su esposo. Entrégueme el dinero, insistí. Volvió a negar, disparé. La mujer, al ver desvanecer a Ricardo, mordió las ataduras para liberarse. Cogí el dinero. Antes de salir del auto, la desamarré con cuidado, le di por error el revolver cargado, ella, sin pensarlo dos voces, se aseguró y disparó dos veces más al pobre Ricardo.

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