Enseñar

No sabía cómo hacerlo. Así que preguntó y aprendió. Primero fue en casa con el dinero de papá, después consiguió contraseñas, vaciando cuentas de hermanas y tías. Luego, con más confianza y seguridad, apoyado en una pared del centro, hábilmente extraía billeteras y relojes a los peatones. Recibió una condena de 30 años, así que desde prisión reflexionó y se dio cuenta lo importante que es estudiar, así que, al salir construyó una escuela de 2 pisos, y contrató como profesores a los mejores ladrones del mundo.

Deja un comentario