Regordete, cabello y bigote cano, anteojos gruesos, saco verde a cuadros, bufanda marrón y miles de libros en un gran estante ordenados alfabéticamente, Ministro de Cultura, lector empedernido, y por diez años consecutivos fue jurado en concursos literarios de reconocidas editoriales, hasta que un día sufrió un fuerte golpe en la cabeza.
Llegó el día de conocerlo, me sudaban las manos, nos tomamos muchas fotos, me autografió su único libro y cuando le pedí una recomendación sobre un nobel latinoamericano, tocó su frente arrugada y en voz baja me susurró: te recomiendo «La ciudad y los tiempos del cólera» de Gabriel Vargas Llosa.


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