Duro corazón

Capturado.  Mirada fría, sin remordimiento; confesó haber asesinado a una veintena de niños, violando a cien mujeres.  Su ejecución fue vista por los indignados pobladores. Llegó el momento, el gendarme apuntó directamente a su cabeza, él ni sudaba, un fogonazo, palomas al aire, la bala destrozó todo lo que encontraba en su camino, quebrado huesos del cráneo, maxilares, tráquea, costillas, pulmón y esternón, sin poder ingresar a su duro corazón.

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