Final feliz

Como todas las noches, lo esperaba para cenar. Pasaron horas, días, semanas, meses y años. Cada uno por su lado, sin saber del otro. Pero cuando existe amor, todo es posible, así que decidieron juntarse.

Compró un buen vino francés. Antes de tocar la puerta arregló su cabellera. Se perfumó. Suspiró. Dio dos ligeros golpes a la puerta. Ella abrió de inmediato.

— Hola Cristine — dice tímido.

— Hola Pablo, te presento a César.

— Hola… ella es Carol.

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