¡Grande!

Llegó alborotando el lugar. Público ansioso, desesperado, pero muy atento a todo. Dejó su maletín, probó el micro, y con una voz rasposa tan solo saludó. Las mujeres presentes gritaron y se miraban entre sí, no podían creerlo, los hombres simultáneamente se acomodaron en sus asientos, algunos se ventilaban y otros tomaban fotografías. Lo que sucedió después, no tuvo importancia, sin embargo me llamó la atención; aquel pintor, cantante, escritor o un aclamado probador de sonido.

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