Preservar a la novia

collar

 

Con cierto recelo la observé. A pesar de los  diez años,  seguía delgada, llamativa y  elegante;  vestido rojo de cola ceñido,  encaje plateado  y  escote perfecto. El tiempo había curado las heridas. Perdí la paciencia al   no encontrarle el anillo de bodas, aunque me tranquilizó  ver  el collar de oro sujetado por las costillas, clavícula y  lo que quedaba del esternón.

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