
Escritorio gigante
con luz natural,
cigarros y vino
no debo parar.
Es ya media noche,
se viene la parca,
inquieta y distante;
me mira de lado,
se sienta y observa
¡no molestar!
Ignoro y corrijo,
lo leo otra vez.
Escucha y se sienta,
espera cortés.
Dormido me quedo,
con lápiz en mano,
sin prisa corrige y
escribe al revés:
cuando abras los ojos
la tierra verás,
tu cuerpo sin carne
y huesudos los pies.

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