
Si, es él, me dije. Era para no creerlo. Me encontraba al lado del hombre que inició el tiroteo de hace un momento. Ambos, muy impacientes, esperábamos el llamado para nuestra purificación.

Menos es más-"Historias completas que se leen en lo que dura un café."
Por Daniel Ramos Ramella

Si, es él, me dije. Era para no creerlo. Me encontraba al lado del hombre que inició el tiroteo de hace un momento. Ambos, muy impacientes, esperábamos el llamado para nuestra purificación.
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