
El disparo se oyó dentro del centro comercial. El ladrón había escapado con el botín. Varias personas se lanzaron al suelo cubriéndose la cabeza. Aquel niño quedó tendido con un agujero en el pecho. Sus padres lo abrazaron mientras él despertaba del impacto. Del bolsillo izquierdo de su camisa extrajo un soldadito de plomo destrozado; echó a llorar.

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