
Alguien me seguía, hasta que llegué al borde del acantilado; no quise voltear. Me paré al borde y miré el precipicio. Él estaba al lado mio. Saltamos a la vez.
Al día siguiente, sólo encontraron un cuerpo.

Menos es más-"Historias completas que se leen en lo que dura un café."
Por Daniel Ramos Ramella

Alguien me seguía, hasta que llegué al borde del acantilado; no quise voltear. Me paré al borde y miré el precipicio. Él estaba al lado mio. Saltamos a la vez.
Al día siguiente, sólo encontraron un cuerpo.
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