Había permanecido dos meses encadenado sin probar ningún alimento. Además fue golpeado, quemado y hasta le cortaron la lengua para no dar a conocer con el paradero de los macabros malhechores.
Luego de cobrar la recompensa y dejarlo en libertad, identificaron en pocos minutos, a toda la banda de secuestradores del más grande retratista de la ciudad.


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