
Una noche en el cementerio, salieron todos de sus tumbas. Hicieron un gran círculo y unieron sus manos cadavéricas; una encima de otra, sellando así: amistad eterna.
– ¡Vivan los muertos!- vociferó uno de ellos.
-¡Vivan! –gritaron confundidos.

Menos es más-"Historias completas que se leen en lo que dura un café."
Por Daniel Ramos Ramella

Una noche en el cementerio, salieron todos de sus tumbas. Hicieron un gran círculo y unieron sus manos cadavéricas; una encima de otra, sellando así: amistad eterna.
– ¡Vivan los muertos!- vociferó uno de ellos.
-¡Vivan! –gritaron confundidos.
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