
Los cuatro estábamos disfrazados de payaso, ahora que lo recuerdo, había otro niño más. Nunca se sacó la máscara; movía la cabeza de una forma extraña y no pidió golosinas. Al llegar a un oscuro parque, lo perdimos de vista. Seguimos. Y mientras caminábamos, conté nuestras sombras…eran sólo tres.

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