Atado de pies y manos

Aún sin trabajo, Tenorio Rivas, no había probado bocado alguno desde que salió de la cárcel hace dos días. Diez años en prisión comiendo arroz, pollo, menestras y verduras. Lo habían acusado de canibalismo. Tomó un dinero prestado y se dirigió a la morgue central para pedirle a su proveedor, un atado de pies ySigue leyendo «Atado de pies y manos»