Los dos pies

  No pude dormir más. El ruido provenía del pequeño almacén, al fondo del  jardín. Salí. Estaba con  lámpara en  mano y descalzo. Iluminé mis pies, ambos cubiertos de lodo.  La cadena estaba en el suelo. Empujé la puerta. La luz  penetró al recinto, partículas de polvo revoloteaban el halo de luz. Los viejos muebles deSigue leyendo «Los dos pies»

El hombre de amarillo

  Cruzamos la mirada un par de segundos.  Luego lo perdí de vista. Llevaba una chaqueta amarilla, pantalón verde olivo y botas marrones desamarradas.  Según el servicio de inteligencia, llevaba explosivos en todo su cuerpo. Cruzó dos controles policiales antes de ingresar al metro. Yo seguí para el sur, declaré.   Verónica, una chica irlandesa deSigue leyendo «El hombre de amarillo»