El vecino

El humo salía por diferentes partes de la casa. Era hora punta y los bomberos no llegaban. Se escuchó una explosión en el interior y los cristales cedieron, cayendo como guillotinas. Grandes lenguas de fuego se desprendían por las ventanas como queriendo abrazar la casa. El inquilino, ante la desesperación e impulsado por el amor aSigue leyendo «El vecino»